lunes, 2 de mayo de 2016

Taller Supercupcakes 2 (I) (I): cupcakes de chocolate primaverales

Tras un parón demasiado largo aquí estoy de vuelta. Ha sido un mes de locos, con cosas positivas y otras no tanto...y no me encontraba al 100% para poder estar aquí con vosotros. Una de las cosas positivas ha sido el taller que he realizado con Ivana de Cupcakes a diario a través de La tallerería, me ha hecho olvidarme de lo demás,  lo que me hace replantearme mi futuro... En esos momentos soy consciente de lo feliz que me hace la cocina, me olvido de todo lo demás.
En fin, vamos con lo importante, no me he vuelto loca con los números a la hora de nombrar el post, es que el taller es la segunda parte de un taller de Supercupcakes y quiero enseñaros lo que hicimos durante la primera semana poco a poco. Ivana nos enseñó bizcochos y cremas que son pura delicia, además de decoraciones muy chulas.
Los primeros cupcakes que preparamos son de chocolate, pero de una esponjosidad que no había visto nunca. Insuperables!

Tierra rosa? Pero esto qué es???

Para decorarlos preparamos SMBC, una de las cremas más sedosas que he probado, y se formaban flores con ella en los cupcakes. He de decir que lo intenté aunque no salí muy airosa, jajaja. Debo practicar mucho más con estas boquillas... Como teñí la crema con colores muy potentes preferí dejar la base del cupcake sin tapar con crema para que pareciese tierra, eran como minimacetas! Muy primaverales.


Parte de esta receta llevaba merengue italiano, no las tenía todas conmigo, ya que desde que tengo mi nueva batidora no había tenido buenos resultados. Tiene poco espacio entre el borde del vaso y las varillas y no le había pillado el punto al almíbar con lo que había obtenido un engrudo con trozos de caramelo sólido y claras montadas.
Cada vez estoy más familiarizada con ella pero aún así se me resiste... Pero esta vez me salió! Tuve que sobrecalentar un poquito la máquina pero salió un merengue perfecto.


Aproveché para probar las boquillas rusas, qué os parece el resultado? Tengo que probar con otras cremas pero con el SMBC quedan marcadas y brillantes.


Demos la bienvenida a mayo, el mes de las flores, con estos cupcakes y con energía, a ver si acabamos la rachita que llevo.

domingo, 3 de abril de 2016

México lindo y querido...

Así es, ese ha sido mi destino las pasadas semanas. Hemos cruzado el charco con motivo de uno de los días más importantes de un gran amigo: su boda.
Han sido días intensos, emotivos, de querer verlo todo, de relax, y sobre todo de querer empaparnos a tope de la gastronomía mexicana, cocina que adoramos.
Os traigo una pequeña muestra de lo que hemos probado, amén de haberme puesto a guacamole hasta las cejas, comida y cena, incluso en el desayuno incluía el aguacate (lo adoro).
Bagel relleno de fiambre, queso y aguacate!

En Ciudad de México, donde fuimos a la boda, nos recomendaron un restaurante llamado Casa Toño donde las raciones son generosas y los precios bajos. Probamos la especialidad de la casa, el pozole, que es un guiso con maíz y verduras al que puedes añadir pollo, cerdo o pedirlo mixto. Muy rico y contundente.

Pozole

También degustamos flautas, quesadillas, cochinita pibil (irresistible)...

Menudo festín!

Regado con una Corona (Light para que no haya tanto remordimiento, jajajajaja).


Eso sí, las salsas con cautela, que hasta la cebolla morada picaba a rabiar!!!! (es lo que tiene no saber que llevaba chile habanero). No pasa nada, se llora un poco, te echas unas risas y a seguir comiendo!

Las tortillas de allá no tiene nada que ver con las que estamos acostumbrados, aquellas tienen un olor a maíz delicioso y del sabor ya qué decir... La textura es...ñam! Si es que no puedo describirlas de otra manera.
Faijtas de res, de puerco, eso sí, cuidado con los chiles salteados, parecen inofensivos pimientos de padrón, pero no, pican a rabiar, y de nuevo lloras y te ríes y... sigues comiendo.
Frijoles, chile con carne, totopos, y no me cansaba oye... Tamales, elotes, esquiles, palabras que antes no me sonaban y ahora forman parte de mi vocabulario. Se me hace la boca agua recordando el taco de camarones al pastor que degustamos en el banquete nupcial, o ese pollo con mole verde que probamos en nuestra semana en Cancún.
Tacos de camarón al pastor

Pero sobre todo me quedo con su gente, la que siempre tiene una sonrisa, una buena palabra, que te enseña su cultura con orgullo y que, aunque no ha olvidado el pasado, es consciente que sin él no sería lo que es ahora, una cultura extraordinaria debida a la mezcla de varias. Lo pasamos padrísimo y quién sabe, puede que volvamos a pisar tierra mexicana.

Un viaje inolvidable, os recomiendo que no os lo perdáis!